Septiembre en Chiapas

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miércoles, 4 de junio de 2014

Medio ambiente. De lo planetario a la Sierra Madre




*ZOÉ ROBLEDO



El salto temático parece muy largo: del planeta tierra a una región de Chiapas. Sin embargo, la Sierra Madre del estado se inscribe en uno de los grandes problemas que afectan a la humanidad en su conjunto: es un caso especial y, al mismo tiempo, un botón de muestra sobre la complejidad del problema.

En el siglo XX, la flora del territorio mexicano se redujo 65 por ciento y la fauna 45. Cada año se pierden 100 mil hectáreas de selvas y bosques. En materia de contaminación, México libera aproximadamente 550 millones de toneladas de bióxido de carbono al año y ocupa el lugar número 14 en esa aterradora clasificación mundial. Según diversas fuentes, entre otras el Instituto Politécnico Nacional, cada año descienden 170 toneladas de substancias contaminantes sobre cada kilómetro cuadrado del país y el suelo por sí mismo solamente "elimina" el 85 por ciento. Lo de "elimina" deberá ponerse entre comillas.

Según la investigadora Ruth Etzel, de la Universidad de Washington, la mayor parte de los niños mexicanos presenta ya daños por la contaminación, sobre todo en el norte del país. En todo el territorio se detectan residuos de plomo y arsénico en la sangre de los menores, como un producto del consumo de aguas afectadas. De acuerdo con el Banco Mundial, la desertificación de los suelos avanza en los estados de Chihuahua, Sonora, San Luis Potosí y Sinaloa, en el norte; y lo más grave es que el fenómeno ha comenzado a presentarse también en Oaxaca, Guerrero, Tabasco, Campeche, Yucatán, Chiapas y Quintana Roo, en el sur. Diariamente, en todo el país se desforesta un promedio de ocho hectáreas y para el año 2025, la mayor parte del territorio mexicano será un espacio de trágicos colapsos y sobresaltos ambientales.

En Chiapas, anualmente se pierden cuatro mil hectáreas de bosques por año, es decir, más de 12 cada día. Según el investigador Fernando Bejarano, integrante de Greenpeace, el hectareaje destruido puede pasar de 10 mil al año. En realidad, no es fácil establecer un número definitivo, aunque de todas maneras es un asunto que debe preocupar a la sociedad y al gobierno. Ahora bien, ¿qué de todo esto sucede y repercute en la Sierra Madre? Vayamos a la Sierra Madre.

El poeta Héctor Paniagua, autor de "Fiesta de pájaros", afirmaba que cuando la Sierra pasara a ser arena, todo el estado sería ceniza. Seguramente era una licencia literaria del poeta bellavistense, pero no por ello deja de ser una advertencia válida. No habrá -o nadie alcanzará a verlo- cenizas en los suelos de Chiapas, pero habrá toda clase de tragedias si no se atiende a la Sierra Madre de manera inmediata y eficaz. Si hay cenizas o no, carece de importancia.

La Sierra Madre de Chiapas constituye un macizo montañoso de 10 mil kilómetros cuadrados, que van desde el volcán Tacaná hasta los límites de Chiapas con Oaxaca. Su población es de aproximadamente 260 mil personas y constituye uno de los espacios biológicos de mayor importancia estratégica; inclusive más que la selva Lacandona. El colapso ambiental de la Sierra Madre es la principal causa de los problemas ambientales, recientes y próximos, tanto de la Costa como del estado de Tabasco. De no frenarse el deterioro ambiental serrano podría destruirse el territorio tabasqueño y una proporción muy alta de la costa chiapaneca.

La Sierra Madre es el espacio en donde se forman aproximadamente 50 ríos y más de 100 arroyos que van hacia las dos vertientes; es decir, el 90 por ciento del total de agua que se genera en el estado proviene del territorio serrano. La Sierra determina la temperatura y el régimen lluviosos de buena parte del estado y aun de espacios como Tabasco, Campeche y Veracruz. Junto con el macizo de los Cuchumatanes, influye de manera directa en el ambiente climático de América Central. En su complejo de elevaciones, los vientos húmedos del Pacífico se elevan hasta los cinco mil metros y se condensan para caer a muchos kilómetros de distancia.

El volumen de lluvias es variable y va de los 2.8 metros cúbicos por año a los cuatro metros en algunos tiempos extremos. Es decir, junto a Teapa, en Tabasco, la Sierra genera volúmenes de agua que solamente son superados por Birmania y Vietnam. Estas cantidades de agua se han tornado peligrosas: los suelos serranos ya no la retienen debido a la creciente desforestación. Este problema no ha sido reconocido ni mucho menos atendido con la prioridad y la urgencia necesarias.

La Sierra aporta los nutrientes para las cien mil hectáreas de manglares en el litoral del Pacífico y la materia orgánica que forma el complejo biótico del mar que nos pertenece. Es urgente conocer la Sierra y conservar su esquema natural biológico. Los serranos constituyen el grupo social con los mayores niveles de pobreza y marginación en el estado, dejar la conservación del medio ambiente bajo su responsabilidad es posible siempre y cuando se les otorguen la capacitación y el apoyo técnico necesarios.

El próximo 5 de junio conmemoramos el Día Mundial del Medio Ambiente. Qué mejor momento para poner en marcha acciones reales y de largo plazo que coadyuven a preservar el corazón de Chiapas.



BIBLIOGRAFÍA

Robledo, Zoé. Salvar la Sierra para que Chiapas viva. Tuxtla Gutiérrez, 2009.



Senador por Chiapas por el PRD
 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Día Mundial del Medio Ambiente: de la Sierra Madre al planeta y viceversa.




Zoé Robledo*
28 de mayo de 2014

En de diciembre de 1972, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acordó celebrar, el día de junio de cada año, del Día Mundial del Medio Ambiente.  Este evento mundial celebrativo, nos da la oportunidad de reflexionar en el contexto internacional y, por supuesto, a la situación en Chiapas. Especialmente en lo que se refiere a la Sierra Madre.  Empezaré en esta entrega, por lo general para ir después a las particularidades.

En esta fecha, los gobiernos integrados en la ONU examinan algunos de los temas relacionados con el escenario ambiental. Temas, justamente, relacionados con un entorno preocupante y que, por fortuna, todavía no es una situación de pánico, aunque a veces lo deseable es que lo fuera, dado que el motivo sí lo requiere y lo demanda. El planeta, dicho en los términos necesarios, ha comenzado a vivir con los tiempos prestados. Sus señales de vida así nos lo indican, pero éstas no siempre son atendidas.

Y, desafortunadamente, los signos son ominosos.  Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren en el mundo 5 millones de niños por enfermedades relacionadas, directamente o no, con el deterioro ambiental. Uno de cada tres menores de edad en el planeta está amenazado, en distintos grados, por el creciente volumen de los gases de efecto invernadero generados por los seres humanos.  En el año 2003 murieron 27 mil personas en Europa, 10 mil de ellas en Francia, uno de los países con mejor sistema de salud. Entre 1990 y 2005, la temperatura del planeta se elevó, en promedio, en un 0.5 por ciento. 

Los glaciares han comenzado a derretirse y el calor hace estragos en las masas heladas de los continentes de Asia y América. De seguir con esa tendencia, el descongelamiento de los dos polos, de Groenlandia y de los Himalayas,  la cantidad de bióxido de carbono y de metano  que hoy flota sobre la corteza terrestre se va a multiplicar por diez. Esta multiplicación, por sí sola, pone en peligro la vida humana, de manera directa y en un plazo breve.

Con evidencias como estas, el planeta nos muestra la imagen futura de un apocalipsis laico. No es una profecía religiosa, sino una previsión científica. Según el Instituto Tecnológico de Massachusetts, entre 1970 y  el año 2005, el número de ciclones en el Atlántico y en el Pacífico se incrementó en un 50 por ciento. En el año 2005, la Organización Meteorológica Mundial se quedó sin nombres para denominar a los huracanes y las tormentas, por lo que hubo de recurrir al alfabeto griego. El nivel del mar ha subido 3 milímetros por año en los últimos 12 años. Las inundaciones en  Europa fueron de 25 en 1950 a 325 en los principios del siglo XXI.  En América fueron de 12 a 190 y en Asia de 48 a 330 en el mismo período.

Junto a las inundaciones se dan las sequías: el desierto del Sahara recibe la mitad del agua que recibía hace 25 años, cuando ya de por sí era muy escasa. El lago Chad, situado en el centro de África, ha perdido el 80 por ciento de su volumen entre 1960 y el 2000. En Malawi, las lluvias para sembrar nunca llegaron en 2005 y 6 millones de personas estuvieron a punto de morir de hambre. El descongelamiento de los Himalayas, que ya mencioné al principio, además del metano mortal puede provocar que 2 mil millones de personas queden sin agua en Asia. Podrían morir de sed en los finales del siglo XXI.

A nivel mundial, cada año se pierden casi un millón de hectáreas de bosque.  El desierto, por su parte, avanza en casi 100 kilómetros anuales. Cada semana se pone en riesgo de desaparición a una especie en algún lugar del planeta.

El calentamiento ya ha afectado de manera sensible al llamado Cinturón Transportador Oceánico, un sistema de corrientes que combina las corrientes frías y las cálidas del agua marina, de tal manera que se logra un equilibrio mínimo para las aguas y, sobre todo, de los vientos.  El colapso de este sistema ha generado una mayor vulnerabilidad frente a los maremotos que antes pasaban desapercibidos prácticamente. Las olas gigantes, algunas de 60 metros, se han convertido ya en frecuentes y acompañan a los litorales y costas.

El recuento de calamidades es largo. Sin embargo, no podemos concluirlo sin mencionar que ya se ha colapsado el conjunto biótico marino. Los arrecifes de coral, que en el mar equivalen a los bosques y selvas de la tierra, se reducen día a día, con efectos directos sobre toda la vida subacuática. Entre 1970 y 2003, según  la World Wild life Foundation, desapareció el 27 por ciento de las mismas.

Podríamos seguir con este ominoso recuento, que es amplio y crece rápido.  Baste por ahora recordar que los estados, las sociedades y los individuos tenemos una tarea urgente: preocuparnos y ocuparnos del planeta. Sin duda este es un tema a reflexionar en torno al Día Mundial del Medio Ambiente y su conmemoración de este año. De las preocupaciones debemos pasar a las acciones para atender este problema de manera intensa y colectiva.

En la próxima columna, abordaré este tema desde Chiapas, especialmente desde la Sierra Madre. El cuidado del medio ambiente, debe ser uno de los ejes estratégicos en el presente y el futuro de nuestro estado. Es cosa vital.

BIBLIOGRAFÍA
Zoé Robledo, Salvar la Sierra para que Chiapas viva. S.p.i. 2008.  En este material se citan las fuentes de las afirmaciones que se hacen.


* El autor es Senador por Chiapas por el PRD.

martes, 20 de mayo de 2014

LA SOCIEDAD COMUNICADA





Zoé Robledo*
20 de mayo de 2014


El 17 de mayo se celebró el Día Mundial de las Comunicaciones y de la Sociedad de la Información, también conocido como Día Mundial del Internet, por ello que  es oportuno reflexionar al respecto. Las tecnologías avanzan permanentemente, necesitamos también avanzar en mecanismos de acceso para que esta tecnología llegue a todos.

Ese día, en el año 1865  se firmó el primer convenio telegráfico internacional y se formó la Unión Internacional de Comunicaciones. El telégrafo constituyó el primera avance realmente trascendente en materia de comunicación a distancia y en 1967, y por ello, la Organización de las Naciones unidas decidió declararlo fecha mundial  a celebrar.

Con el Acuerdo Internacional para las Comunicaciones y la Sociedad de la Información, se busca una mayor equidad en el ejercicio del derecho humano a estar cada vez más y mejor comunicado e informado. Es el derecho humano que se relaciona con el acceso pleno y oportuno a los nuevos recursos científicos y técnicos creados por su especie.

En ese orden de ideas, la conmemoración de esta fecha, es una oportunidad para recordar que vivimos en la era del conocimiento y que los seres humanos contamos con tecnologías que cada vez nos maravillan más  y, lo que es más importante, nos comunican mejor. Para usar un ejemplo, casi lugar común pero válido, el mundo se estrecha de manera cotidiana: en  abril de 1912, el mundo conoció la tragedia del Titanic en 24 horas. Hace dos años, la muerte de Bin Laden fue dada a conocer por los medios de comunicación a los pocos minutos.

Es necesario democratizar las comunicaciones. Es necesario fortalecer la pluralidad en los contenidos y constituir a los distintos medios de comunicación en vías para romper toda clase de cercos. La comunicación debe ser un factor de liberalización, no de aprisionamientos de ninguna naturaleza. La libertad implica el fin de los “discursos oficiales” como ejercicios concluyentes. Obliga a asegurar y fortalecer la pluralidad en todos los sentidos y en todas las circunstancias.

Pretender controlar los contenidos es una intención autoritaria, aun cuando aquellos dejaran mucho qué desear. Preferible excederse en la libertad de expresión que reprimir su uso; la sociedad cada vez más informada terminará por seleccionar mejor los llamados que atiende. La basura informativa ocupará el lugar que le corresponde en el futuro.

Resulta vital que las tecnologías, particularmente el internet, alcancen todos los puntos geográficos y lleguen a todos los sectores sociales y a través de éste, llegue el conocimiento en forma plural y equitativa.

Diversas mediciones señalan que  actualmente menos de la mitad de la población de nuestro país tiene acceso al internet. Esto significa que las posibilidades ilimitadas de esta tecnología no son compartidas por la mayoría de los mexicanos y por eso mismo, una de las acciones para reducir la brecha digital es establecer el uso generalizado del internet, ya sea como una acción de Estado, que es el depositario de los derechos de la nación sobre los espacios de las transmisiones o, en su defecto, con la absorción del costo de una red nacional de internet por parte del gobierno.
Aquí Chiapas va adelante. Gracias al esfuerzo de centenares de ciudadanos, la Iniciativa Internet para Todos fue aprobada hace algunos meses en el Congreso del Estado. Urge ahora su instrumentación.


* El autor es Senador por Chiapas e Integrante de la Comisión  de Radio, Televisión y Cinematografía.