Septiembre en Chiapas

Septiembre en Chiapas

miércoles, 19 de diciembre de 2012


Buen día les comparto el video de mi intervención del día de ayer donde presenté la iniciativa de Ley de Desplazados.

martes, 18 de diciembre de 2012

Posicionamiento sobre la Ley General para la Prevención  y Atención del Desplazamiento Interno que presenté este martes 18 de diciembre

Con el permiso de la presidencia
Compañeras y compañeros legisladores

En nuestro país, existe un amplio consenso entre la sociedad, las distintas fuerzas políticas así como las instituciones del poder público por fortalecer la salvaguarda de los derechos humanos, particularmente de los sectores más vulnerables. Durante los últimos años, importantes reformas se han realizado en el marco jurídico Nacional, un claro ejemplo de esta afirmación es la reforma publicada en el Diario Oficial de la federación el 10 de junio de 2011, relativa a la nueva conceptualización de los Derechos Humanos en nuestro orden jurídico nacional.

Por este motivo resulta preocupante que no exista un marco normativo nacional que regule las políticas y acciones de atención al desplazamiento interno de la población; ya que se trata de un fenómeno sociodemográfico que afecta los derechos fundamentales de los individuos y comunidades, el cual se ha incrementado en los últimos años en diversas entidades federativas de todo el territorio nacional.

Mediante el impulso de esta ley, se busca brindar atención a las personas y grupos que sufren este tipo de desplazamiento, el cual es una forma de migración que se caracteriza por ser involuntaria o forzosa que obliga a las personas a huir de sus hogares por un temor fundado de una amenaza directa e inmediata a la vida, seguridad, libertad o bien porque han sido objeto de violaciones graves a sus derechos humanos.

El desplazamiento interno, según datos de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ha afectado a 27.5 millones de personas en el mundo, mientras que hay 16.2 millones de refugiados, víctimas de desplazamientos internacionales.

En México no tenemos cifras oficiales de las personas que viven en estado de desplazamiento, pero según datos del Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos de Noruega, publicados el 19 de abril de este año en su “Reporte Global de Desplazados Internos” se advierte que en México suman 160,000 personas de las cuales 26,500 tuvieron que abandonar sus hogares el año pasado.
Según ese mismo reporte, los estados con mayor número de desplazados debido a la violencia son Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán y Veracruz. Sin embargo, los estados de Guerrero y Oaxaca también registran un gran número de desplazados debido a conflictos entre comunidades indígenas. Mientras que Chiapas aún tiene 20,000 indígenas desplazados por dichas causas y el conflicto zapatista.

La afectación que genera este fenómeno migratorio a los derechos humanos es tan grave, que se considera de particular interés prevenir y en su caso atenderlo. No es para menos, se trata de un problema en el cual las personas se ven obligadas a huir y abandonar su residencia habitual para salvar su vida, dejando todo lo que tienen atrás.

Es un deber del Estado, garantizar la seguridad personal, familiar y patrimonial, así como velar por la posibilidad de gozar plena y absolutamente de los derechos fundamentales de todo ser humano, en cualquier circunstancia. Esta ley busca subsanar esa deuda que el Estado mexicano ha adquirido en los últimos años con sus habitantes.

Sin duda se trata de un problema que no es menor y que lamentablemente se ha incrementado en nuestro país por diversas causas. En Chiapas hemos padecido el desplazamiento interno desde hace muchos años y hemos tomado medidas para prevenirlo, atenderlo y minimizarlo. La intención de la presente iniciativa es dotar de un instrumento de coordinación a los tres órdenes de gobierno, para abatir el problema y responder a las necesidades de los habitantes de nuestro país, al tenor del marco constitucional vigente.

Para su presentación, esta iniciativa se nutre de distintas propuestas en la materia; de la normatividad internacional; de la Ley que se publicó en Chiapas en febrero de este año y su rica experiencia derivada de los distintos foros y trabajos de organizaciones sociales y académicas en contribución con distintas agencias de las Naciones Unidas como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que le dieron origen; así como del numeral 30 del “Pacto por México”, el cual propone ejecutar una política migratoria que defienda la decisión de migrar como un derecho humano.

Esta iniciativa es un reflejo de nuestro compromiso con los derechos humanos y con la perspectiva de legislar de conformidad con la realidad y necesidades de nuestros representados.

Muchas gracias

Es cuanto senador presidente

Sen. Zoé Robledo A.

jueves, 13 de diciembre de 2012

En el Senado realizamos un homenaje al reconocido artista chiapaneco Rodolfo Disner.

PALABRAS DEL SENADOR ZOÉ ROBLEDO CON MOTIVO DEL HOMENAJE A RODOLFO DISNER.
A los 1050 grados centígrados, arde la arena. A diferencia del papel tan consistentemente reclamado por Ray Bradbury,  los barros que el maestro  Rodolfo Disner moldea arden para fundirse y recibir el soplo humano-divino creador del arte.  El barro es un material terrestre, pero su transformación ha sido también tarea de deidades poderosas y ampliamente reconocidas. Por eso el barro atrae a los niños y, como tal, atrajo al maestro Rodolfo Disner en sus primeros años.
Los hombres de Chiapas, por supuesto, no están hechos solamente de barro. Más bien son de maíz y, en consecuencia, el maestro Disner se a visto en la necesidad de transformar el barro en un ingrediente solar distinto. Muchos años pasó el Maestro para convertir las arenas costeras en un material con toda la consistencia del elemento primigenio de los chiapanecos.
Por eso la cerámica de Disner se hace con materiales cósmicos. Su hierro y sus óxidos se han generado en el complicado mar del tiempo y las distancias. En consecuencia, no es extraño que su arte se relacione con el sol;  la estrella creadora de la vida y del mar. La estrella que es la madre de hombres, de mujeres, de sirenas, de tiburones y de caballitos de mar.
El hombre al que hoy homenajeamos aquí, es un chiapaneco de tiempo completo. Nacido en Huixtla y residente por vocación en Tonalá, tiene la prosapia de los chiapanecos nacidos junto al agua que viene por la Sierra Madre y el calor de las planicies tonaltecas.  Seguramente por eso se explica su obsesión por el mar y por las entidades que lo habitan permanentemente y, sobre todo, por las que se mixturan entre las olas y las montañas.
La obra pretende sobrevivir al tiempo. El material básico del artista es durable y Disner refiere el ejemplo de las tablillas en la Mesopotamia. Se trata de transmitir al futuro una visión colorida del escenario en que vivimos;  particularmente. De los imaginarios de las mujeres y los hombres de Chiapas.
En el libro que hoy se presenta aquí, y que  han de comentar los otros panelistas, se observa una apreciación plástica que llama a reflexionar.  Sobre todo, las obras en los distintos campus de la Universidad Autónoma de Chiapas. Disner no pretende crear un molde para el pensamiento, sino animar en todos los sentidos las libertades, con el trasfondo de la razón, la duda y la búsqueda.
En Chiapas, los enamorados siguen la regla clásica: quieren conocer directamente a la pretensa y en seguida vendrán las fotografías y demás prendas para remachar los sentimientos. En este caso, el libro contienen las fotografías y los ensayos que nos presentan la obra. El resultado debe ser el mismo: convocar a un conocimiento directo, cálido, del arte chiapaneco del Disner de todas partes.
El material arcilla, que parece modesto, es convertido por el pintor ceramista en una vertiente soberbia en cuanto a su duración. Cuando los tablilleros de Babilonia hacían su tarea, seguramente pensaban en los hombres que leerían el mensaje en el tiempo futuro. La tierra, que es un material modesto en apariencia, es el elemento supremo para la vida humana. Disner trabaja sobre la tierra.
 A los 1050 grados centígrados arde la arena para dar paso a la cerámica. Del previsible calor infernal de los hornos, no importa que sean eléctricos, de gas o de leña, el maestro Rodolfo extrae un colorido de frescuras. El tiempo para enfriar el arte, seguramente es a escala del tiempo para formar al artista.
Las mujeres han sido un tema recurrente en la obra de Disner. Se ve y se siente la voluptuosidad de las costeñas y la sensualidad oculta de las referencias plásticas de otras latitudes. La mujer, tal como lo señalaba Octavio Paz, tiene un centro de atracción y es su sexo, un espacio oscuro que, a su vez, es un sol. Disner recrea la metáfora y nos sumerge en le contemplación que es complicidad y encuentro liviano.  Sin embargo, la sensualidad de las mujeres de Disner no es solamente para el disfrute del varón; sino para recrearse en la mujer misma.  Las mujeres de Disner no son objetos, sino sujetos de sensualidades misteriosas o explicables: ocultas o visibles.
Las mujeres que pinta don Rodolfo tienen diversas presentaciones. Lo mismo las encontramos en lances de lucha, como de cortesía con las especies y los frutos solares. Lo mismo posando para la vista en el agua, que en un encuentro lúdico con delfines, angulas o haciendo sonar un  estético caracol marino.
Su pintura-cerámica abstracta no le es fiel. La abstracción en Disner parece escapar por la ventana de los colores. Su visión de lo substantivo, con nombre y actas humanas o solares de origen, lo traiciona y las abstracciones toman formas y contenidos. Se siente que el pintor ceramista  quiere mostrarnos sus vivencias y percepciones. En ese terreno, no hay imitaciones abstractas, sino una consistente visión hacia los seres de existencia real y formas definidas.
Sus Quijotes y Cristos no expresan los dolores ni las penalidades que la tradición, en todos los sentidos, les ha asignado.  Más que los signos del martirio los Cristos reflejan un trasfondo pensante. Lejos de invocar la indulgencia divina, los Cristos parecen llamar la atención sobre lo humano. En los Quijotes, más que referir la diletancia, los hombres de La Mancha, hechos en Tonalá, nos pintan a un caballero que es el hijo predilecto de la locura. Los quijotes de Disner son, discreta pero consistentemente, lúdicos.
A los 1050 grados centígrados, el barro se funde. El hacedor crea figuras que parecen estar en movimiento. La danza es un juego voluptuoso, pero esa sensación se alcanza solamente cuando en la imaginación se genera el movimiento. Los peces que pinta  Disner parecen moverse como peces en el agua. Lo hacen con tranquilidad, como conscientes de que ese entorno es inevitable y, por eso mismo, sus milenios genéticos les han enseñado a sentir los placeres del agua.
Para el pintor, el mar sí tiene comienzos. Empieza cuando el barro caliente se enfría y se llena del color azul respectivo. Empieza cuando los cayucos se alejan de la orilla y, como si eso no fuese suficiente, cuando la palmera y sus trasfondos parecen despedir a los mareños.  El mar, como lo dice José Emilio Pacheco, empieza cuando uno lo mira y termina en cualquier parte.
El arte, como el mar, está y es de todas partes. Sin embargo, los mareños en esta obra seguramente son los de Chiapas. Los chiapanecos percibimos su voz y sus caminares festivos. Es probable que sean de Tonalá, pero también pueden ser de Pijijiapan o de los límites entre Chiapas y Oaxaca. Las mujeres y las sirenas son, definitivamente, chiapanecas.
El fuego que Disner enciende no tiene ninguna intención purificadora. El calor no es para redimir culpas, sino para promover las sensualidades y los ejercicios lúdicos. El fuego es un intento de sustituir al sol o de domesticar el calor para que los hombres lo disfruten en el espacio del color. El fuego-sol de Tonalá también formó al artista.
A los 1050 grados centígrados el barro arde. A los 80 años, el artista recurre al barro que ha sido domesticado por el fuego y por el tiempo. También el tiempo ha pulido las potencialidades innatas de Rodolfo Disner. Le ha convertido en un chiapaneco ejemplar,  privilegiado por el enigmático ángel del arte; digno de ser homenajeado y, en el mejor de los homenajes,  que su obra sea conocida por las nuevas generaciones.  El libro que hoy se presenta, tiene ese propósito.
El arte de Disner está muy lejos del panfleto o de la prédica moralizante. Su compromiso es con el arte que, a pesar de la limitación en los materiales que maneja, es un arte de libertades amplias. El arte no tiene mayores compromisos. El arte, para citar a Borges, simplemente sucede.

Muchas gracias.