Septiembre en Chiapas

Septiembre en Chiapas

martes, 10 de septiembre de 2013

Pronunciamiento conjunto de los Senadores del Grupo Parlamentario del PRD, frente a la Reforma Hacendaria.


Los Senadores del PRD, Miguel Barbosa, Dolores Padierna, Benjamín Robles, Mario Delgado, Armando Ríos, Fidel Demédicis  y Zoé Robledo, presentaron en conferencia de prensa la posición de este grupo parlamentario con respecto a la reforma fiscal del Ejecutivo Federal presentada ante el Congreso de la Unión, en esta conferencia mencionaron que se  requiere de una revisión exhaustiva que permita, con equidad, eficiencia y transparencia, alcanzar una mejor condición de las finanzas públicas nacionales.

La bancada perredista expuso, que defiende un modelo económico alternativo que impulse el crecimiento y mejore la distribución del ingreso. Se pronunció a favor una verdadera Reforma Hacendaria, que no sólo atienda la recaudación, sino mejore la calidad en el gasto público y fortalezca los esquemas democráticos de rendición de cuentas.

Por ello se presentan estos puntos:


1. Reconocemos que nuestro reclamo de no gravar el IVA en alimentos y medicinas imperó en la propuesta. En un contexto de franca desaceleración económica, con incrementos por encima de la inflación en los precios de productos básicos, una acción de este tipo, sería profundamente regresiva, al afectar a los sectores menos favorecidos de la población.

Históricamente, el PRD ha manifestado la necesidad de tener una política progresiva en el pago de impuestos. Nos hemos manifestado en diversas ocasiones por incrementar el Impuesto Sobre la Renta para los sectores de la población que más ganan, desaparecer el IETU, gravar los ingresos de operaciones financieras, eliminar los regímenes especiales, así como los abusos de la consolidación fiscal. La propuesta del Ejecutivo Federal considera gravámenes en estos rubros, por lo que habremos de hacer una revisión exhaustiva del impacto de los mismos.

Asimismo, destacamos la propuesta de desarrollar políticas sociales emanadas de los gobiernos del PRD, como son la pensión universal que desde el año 2001 existe en la Ciudad de México, y el seguro de desempleo, en marcha desde el 2007 en nuestra ciudad capital. Analizaremos a fondo estos planteamientos.

2. Se requiere de un profundo análisis sobre el impacto que pudieran tener todas las propuestas presentadas.

Debe revisarse seriamente el caso del IVA en colegiaturas, así como su incidencia en las clases medias. De la misma forma, evaluar aquellas medidas que afectan al sector vivienda a través de gravar la compra, venta y renta de inmuebles, en un momento crítico para esta industria.

3. Tajantemente rechazamos cualquier intento de canje de esta Reforma Hacendaria por la Reforma Energética.

Insistimos que se requiere otorgar a PEMEX de mayores recursos para la inversión, así como ampliar su autonomía presupuestal y de gestión. Subrayamos la condición de garantizar el carácter estratégico del sector energético y evitar modificaciones al texto constitucional.

Por ello, es indispensable que no se intente confundir alevosamente ambas discusiones, y se separen los temas energéticos de los hacendarios.

4. No se justifica solicitar a la sociedad un mayor esfuerzo fiscal, sin compromisos de austeridad y simplificación administrativa por parte del gobierno.

Más allá del discurso, es necesario realizar acciones contundentes que reduzcan el gasto corriente, eliminen privilegios de altos funcionarios, abusos de la burocracia y gasto excesivo en publicidad gubernamental.

5. Una característica fundamental de la vida democrática, es que los contribuyentes conozcan y exijan cuentas, sobre la forma en que se administran los impuestos que pagan.

La propuesta presentada por el Ejecutivo Federal carece de un compromiso claro en el ejercicio transparente y efectivo del gasto público. Hoy por hoy, contar con un mayor presupuesto, no es garantía para la sociedad de que éste, por sí mismo, dará buenos resultados.

Mejorar las condiciones de evaluación, fiscalización, combate a la corrupción y rendición de cuentas, es una condición indispensable que exige el GPPRD para esta Reforma

lunes, 9 de septiembre de 2013

Educación: voto abierto.






Zoé Robledo*
09 de septiembre de 2013

Como ciudadano, como chiapaneco y como Senador de la República, estoy orgulloso de pertenecer a la fracción parlamentaria del PRD. En ella he coincidido y aprendido de hombres y mujeres de gran talento y trayectoria, de liderazgo republicano, de pasión por la política, de experiencia probada, de claridad de ideas, convicción y gran elocuencia. Me enorgullece pertenecer a un grupo parlamentario donde prevalece la reflexión,  se valoran las diferencias, donde se entiende y respeta el disenso.

El 22 de agosto pasado, en la sesión extraordinaria del senado de la República que se llevó a cabo en un salón de banquetes de la Ciudad de México, habilitado en ese momento como sede alterna al recinto oficial de la avenida Reforma, se presentaron a discusión y votación las Reformas a la Ley General de Educación y de la Ley para el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Se había dejado para una sesión posterior la discusión sobre la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD).

En esa oportunidad, después de evaluar particularmente las condiciones y tiempos en que se daba esta discusión decidí votar en contra de la aprobación de estos ordenamientos.

Me opuse en ese momento por razones de forma y fondo que puntualmente señalé en mi colaboración del Heraldo de Chiapas“Educación: Las Razones y los Votos” publicada el 28 de agosto (http://bit.ly/28tm9F ).

Hay que recordar que desde mediados del mes de agosto el magisterio organizado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se había movilizado hacia y en la Ciudad de México exigiendo que sus propuestas se escucharan y fueran tomadas en cuenta en el contenido de las tres leyes reglamentarias a la Reforma Constitucional en materia educativa aprobada en diciembre de 2012 con un amplio respaldo de las Cámaras de Diputados y Senadores.

Durante la última quincena de agosto tuve la oportunidad de participar en las reuniones donde los representantes de la CNTE expresaron sus razones y planteamientos, particularmente en lo que toca a la LSPD.

El contenido originalmente propuesto por el ejecutivo federal para esta multicitada Ley fue modificado por la Cámara de Diputados a través de un adéndum y se integraron propuestas y señalamientos valiosos planteados por la CNTE.

Este 3 de septiembre, en la primera sesión ordinaria del nuevo período legislativo se presentó a discusión y votación en el Senado la LSPD.  Junto con mis compañeras y compañeros del PRD en el senado, Alejandra Barrales, Isidro Pedraza, Angélica de la Peña y Luz María Beristaín, razoné y emití mi voto -en lo general- a favor de la reforma.

La votación del grupo parlamentario del PRD sobre esta ley fue analítica, crítica y diversa. En lo particular, es decir en todos los detalles y artículos que el grupo parlamentario señaló y objetó, nuestra posición fue unánime, todos votamos en contra. La votación “en lo general” fue diversa pero no por ello equivocada. Cada uno esgrimió razones y argumentos y votó en conciencia sin línea ni consigna.
Este voto ha causado diferentes reacciones en los militantes y simpatizantes del PRD y en los ciudadanos. Doy cuenta de comentarios en medios de comunicación y redes sociales.

Los comentarios críticos van en el sentido de un supuesto alineamiento de quienes votamos a favor de la LSPD con el PRI, con el PAN o con una expresión particular dentro del PRD; o por un supuesto interés personal o electoral. Falso

Hay quienes dejan entrever que por la votación diversa dentro del grupo parlamentario del PRD por la LSPD, habrá legisladores que voten a favor de la privatización de PEMEX y al incremento al IVA en alimentos y medicinas. Falso. De mi parte impulsé decididamente la Consulta Nacional sobre la Reforma Energética y Fiscal que promovió el PRD y organizó Alianza Cívica.  Consulta que se efectuó en todo el país los días 25 de agosto y 1 de septiembre. Públicamente asumí el compromiso de que el resultado de ésta consulta definiría el sentido de mi posición y de mi voto en el Senado. La consulta dijo NO a la Privatización de PEMEX o del Petróleo, y dijo NO a un incremento de impuestos a los más pobres a través del IVA. Mi compromiso y convicción es defender ese resultado en el Senado cuando se discutan estas reformas.

En mi caso he marcado una clara distancia con el PRI y su gobierno:
He señalado públicamente sus deficiencias y errores, y solo para referir las más recientes, están mi posición en torno al primer informe de gobierno del presidente Peña Nieto en la mesa de análisis a la que nos convocó el 2 de septiembre el conocido comunicador Nino Canún. Está también el punto de acuerdo del 3 de septiembre -aprobado por el Senado de la República-por el que promoví un exhorto al Ejecutivo Federal y a la SEDESOL para dejar de lado discursos, buenas intenciones e intereses clientelares en la Cruzada Nacional Contra el Hambre (CNH) y para que México asuma la iniciativa internacional de “Fomento a la Nutrición” como parte de la propia Cruzada.
Sobre el primer informe dejé claro que el Gobierno Federal, ha incumplido sus compromisos de campaña, no existe la “eficiencia” gubernamental prometida, la economía está en franco declive, el gasto público sin ejercerse y con el grave  riesgo el país de entrar en una recesión o peor aún de una nueva crisis económica;  señalé que la seguridad se quiere arreglar con spots y no con nuevas estrategias y los asesinatos y muertos continúan a lo largo y ancho del país; que el desempleo crece y que se ha dejado perder el “momento mexicano” que auguraban los mercados internacionales a finales de 2012.

Quienes asumen que mi voto a favor de la LSPD fue por un interés personal o un cálculo político, incluso electoral, dejan de lado un análisis muy elemental: el voto del rédito político era en contra de la LSPD, ese era el evidente voto de simpatía con la CNTE, ese era el voto para evitar rispideces y eventualmente para cosechar el aplauso. Quienes están en contra de la LSPD están organizados y han tomado la calle a diferencia de quienes están a favor o serán los beneficiarios de ella.

El sentido de mi voto fue pensado para favorecer el interés de muchos y no los personales. Fue pensado para favorecer los intereses de quienes son mayoría. ¿Quiénes?  Los más de un millón trescientos cinco mil niñas y  niños que estudian en Chiapas desde la primaria hasta la educación media superior; mi voto fue a favor de los millones de padres de familia que todos los días hacen un gran esfuerzo para enviar a sus hijos a la escuela con la expectativa, y diría que también con la esperanza, de que a través de la educación alcancen una mejor situación social y económica, con la esperanza de que generacionalmente sus hijos tengan una mejor vida que la que ellos tuvieron.
El sentido de mi voto fue pensando también en los 131,000 normalistas que actualmente hay en todo el país, quienes después de estudiar una carrera se enfrentan a un viacrucis para poder obtener una plaza, un trabajo sí, pero también un lugar donde aplicar su conocimiento y crecer profesionalmente. Hoy en Chiapas y en gran parte de México la opción para un egresado normalista excluido, que quiso obtener una plaza y no la consiguió, es el camino de la corrupción, el de las “palancas”, el de la “compra” de plazas, el de entrar en “negociación” con las mafias sindicales y burocráticas.

En Chiapas, el grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más, de acuerdo con el INEGI, es de 6.7 años, es decir apenas un poco más que la primaria terminada, mientras que el promedio nacional es de 8.7 (casi la secundaria terminada) y en el Distrito Federal es de 10.5.En nuestra entidad tenemos un déficit de preparación académica de casi el 25% con respecto a la media nacional y de más del 35% respecto a la entidad con más avance en el país. Somos por desgracia el estado con menor promedio en escolaridad de todo México.

Y en esto soy enfático y contundente: es falso e injusto decir que el fracaso y la mediocridad de la educación en Chiapas y en México es responsabilidad de los maestros. Pero es igualmente injusto para las niñas y los niños de hoy, y para las próximas generaciones, dejar que las cosas se mantengan como están.

La LSPD no es una panacea, no es la solución mágica a todos los problemas estructurales de la educación en México, pero abona a erradicar vicios perniciosos que impactan en los logros académicos, como lo son los casi 13,787 profesores comisionados por el sindicato, práctica que ha prohijado una distorsionada aspiración y creado un nido de corrupción y tráfico de prebendas. El artículo 78 de la LSPD marca la ruta para terminar con ello.

La Ley, en su artículo 36 fracción VI, obliga a generar incentivos para atraer al personal docente con buen desempeño en el ejercicio de su función a las escuelas que atiendan a los estudiantes provenientes de los hogares más pobres y de las zonas más alejadas a los centros urbanos. Esto es especialmente valioso para muchas regiones de Chiapas, en donde las plazas magisteriales de lugares alejados de las ciudades y con población indígena o pobre son consideradas “plazas de castigo”. Qué bueno que los mejores maestros sean quienes enseñen en los sitios de mayor necesidad social y académica.

Por otra parte los artículos 25, 32, 40 y 44 establecen que incurrirán en responsabilidad quienes participen en alguna forma de ingreso o promoción distinta a lo establecido en Ley y prevé sanciones para quienes autoricen o efectúen algún pago o contraprestación, u obtengan algún beneficio a partir de los ingresos o promociones.
En la LSPD no todo es absolutamente blanco o absolutamente negro Esta ley tiene sus matices. Es un error pensar que su contenido divide a sus promotores o detractores en buenos y malos y los convierte en héroes o villanos.

Hay quienes sí, con un sentido doloso han querido llevar agua a su molino con mitos, con francas mentiras, como decir que la educación se privatiza o expresar que los maestros perderán todos sus derechos laborales. Hay quienes afirman, que la ley se aplicará de manera retroactiva para perjuicio de quienes laboran en educación básica y media superior. Esto es falso y además sería ilegal: La Constitución claramente establece que la retroactividad de una ley solo aplica cuando es a favor del ciudadano, nunca para quebrantar derechos adquiridos.
El tema más polémico sin duda ha sido el de la evaluación y sus efectos. A ese respecto he expresado que coincido con la idea de que la evaluación debe ser para mejorar la educación, no para sancionar a los maestros ni menos aún para desconocer sus derechos laborales, coincido en que lo fundamental es encontrar respuestas para corregir, para mejorar, no para sancionar y esa labor de corrección debe asumirse como una responsabilidad del Estado.

Lo que se necesita, lo sabemos bien, es garantizar para el magisterio una adecuada actualización de conocimientos, de capacitación constante, no sólo como su obligación sino también como un derecho suyo y de los estudiantes que integran el sistema educativo nacional.

La LSPD garantiza que ningún profesor perderá su trabajo por motivo del resultado de su evaluación. Se identificaran fortalezas y debilidades y habrá oportunidades para actualizarse y mejorar el desempeño docente, y más aún, si un profesor no está de acuerdo en las medidas administrativas producto de no haber acreditado en tres ocasiones consecutiva su evaluación, podrá recurrir a los tribunales laborales para defender los derechos que considere le han sido vulnerados.

La educación es y será un tema de la más alta prioridad para México. Es un tema que debe asumirse con toda seriedad, con la perspectiva que nos legó el profesor Edgar Robledo Santiago: “La mayor riqueza de un país es el cultivo de la inteligencia de su población”. Nada más dañino y pernicioso para México y los mexicanos que asumir la educación desde visiones maniqueas, con frivolidad política, con mentiras interesadas.
Provengo de una familia de profesores por varias generaciones. Desde mi niñez aprendí el alto valor social y humano que representa la educación como el medio por excelencia para la movilidad social, para acercarnos a nuestro ideal de equidad y justicia.

El 3 de septiembre como representante por Chiapas decidí mi voto en función de lo que consideré mejor para Chiapas y para los chiapanecos, no por lo que podría ser bueno para un grupo o para mí. La educación de millones de mexicanos es un valor muy superior, la educación, si queremos ser un país mejor, simplemente no puede seguir igual.


* El autor es Senador por Chiapas y miembro del Grupo Parlamentario del PRD.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Educación: Las razones y los votos









Zoé Robledo*
27 de agosto 2013



La educación siempre es y será un tema de la más alta importancia para México, no solo por los poco optimistas 8.6 años de escolaridad promedio a nivel nacional, sino sobre todo por la necesidad de mejorar sustantivamente la calidad de la misma.
En nuestro país en los últimos años se ha avanzado de manera importante en la ampliación de la cobertura educativa; prácticamente quien lo solicite ingresa a una escuela pública de enseñanza primaria o secundaria. Falta culminar esta expansión hasta el nivel superior y pasar de la prioridad por la cantidad de alumnos a la prioridad por la calidad de lo que aprenden.

En los últimos meses se impulsó una reforma legal y administrativa en materia educativa con tres objetivos:  Aumentar la calidad de la educación básica que se refleje en mejores resultados en las evaluaciones internacionales, (como la  del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes,  conocida como Prueba PISA);  aumentar la matrícula y mejorar la calidad en los sistemas de educación media superior y superior; y por último que el Estado recupere la rectoría del sistema educativo nacional.

Entre las acciones necesarias para alcanzar estos objetivos se planteó consolidar el Sistema Nacional de Evaluación Educativa; establecer gradualmente las Escuelas de Tiempo Completo y crear tanto el Sistema de Información y Gestión Educativa como el Servicio Profesional Docente.

El camino del qué hacer en materia educativa quedó plasmado en nuestra Carta Magna, con las Reformas de diciembre de 2012, mismas que alcanzaron un alto nivel de aprobación tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, venía otro momento de gran complejidad  definir los cómos a través de la legislación secundaria, es decir, de incorporar en la Ley General de Educación, en la Ley para el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y en la Ley del Servicio Profesional Docente los detalles instrumentales  de la reforma constitucional.

Sin embargo, el ambiente constructivo que llevó a lograr acuerdos políticos amplios para la reforma constitucional, no se reflejo de igual modo al momento de analizar, discutir y aprobar las leyes reglamentarias. ¿A qué me refiero?

Un sector numeroso del magisterio reiteradamente hizo llamados al gobierno federal para dialogar sobre los contenidos de las leyes reglamentarias, particularmente en lo tocante al tema de la evaluación a los maestros y la vinculación de ésta evaluación con su permanencia laboral. Al no encontrar las respuestas institucionales adecuadas y no ver el reflejo de sus planteamientos en las propuestas de los nuevos contenidos legales los maestros, particularmente los organizados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), optaron por la movilización, las manifestaciones callejeras e incluso las protestas en torno a los recintos legislativos de los Diputados y Senadores.

Soy claro en este punto, no estoy de acuerdo en estas formas de presión, no coincido con quienes piensan que para defender el derecho propio se justifica vulnerar el derecho de otros, pero también hay que decirlo, conocíamos las razones del agravio. Los senadores del PRD lo expresamos: No estamos de acuerdo en estos métodos, pero también sabíamos que la solución estaba en el diálogo.
En el PRD estamos a favor de la evaluación, pero de la evaluación de todos los factores que inciden en la calidad educativa: el maestro, el alumno, la escuela, la familia, la comunidad; una evaluación contextualizada a las distintas regiones y condiciones que vivimos en el país, al ámbito metropolitano y urbano sí, pero también al rural, disperso y generalmente de escuelas precarias y alumnos pobres. No son las mismas condiciones para lograr el éxito académico las colonias urbanas del D.F., que las comunidades indígenas de muchos estados del país, incluido Chiapas, donde los alumnos difícilmente hacen los tres alimentos al día.

En lo particular coincido con la idea de que la evaluación debe ser para mejorar la educación, no para sancionar a  los maestros ni menos aún para desconocer sus derechos laborales,  coincido en que lo fundamental es encontrar respuestas para corregir, para mejorar, no para sancionar y esa labor de corrección debe asumirse como una responsabilidad del Estado.

Lo que se necesita, lo sabemos bien, es garantizar para el magisterio una adecuada actualización de conocimientos, de capacitación constante, no sólo como su obligación sino también como un derecho suyo y de los estudiantes que integran el sistema educativo nacional.

En el grupo parlamentario del PRD propusimos que antes de iniciar la discusión sobre estas reformas, se recibiera y escuchara a los líderes del magisterio inconformes y se tomaran en cuenta sus puntos de vista en la preparación de las reformas a la legislación.  Pugnamos por abrir puentes y dialogar para no repetir lo ocurrido en el Palacio Legislativo de San Lázaro el 19 de agosto en donde los ánimos se exacerbaron y se realizó una irrupción de manifestantes causando destrozos materiales y lesionando a policías federales que resguardaban el recinto.

Entendimos en nuestro grupo parlamentario que la furia se desata cuando se engaña, cuando se cita a sentarse a la mesa a dialogar solo para ganar tiempo y al final no se cumple lo pactado. Al magisterio lo sentaron a negociar, se organizaron una decena de Foros supuestamente para que se expresaran sus opiniones y propuestas, los inmovilizaron y los engañó el gobierno federal, incumpliendo los acuerdos sobre que se incorporarían sus propuestas en las tres leyes reglamentarias. Se instalaron mesas, se hicieron foros pero se llegó a esa terrible práctica del “tú opinas pero yo decido”. Las propuestas de los maestros fueron ignoradas

La irrupción de maestros inconformes a San Lázaro el 19 de agosto y la obstrucción de accesos por parte de manifestantes primero a la Cámara de Diputados y después a la de Senadores en días subsiguientes, fue un pretexto ideal para quienes querían de antemano apurar el trámite legislativo, evitar la discusión parlamentaria y dar un “albazo” en la aprobación de estas reformas.

En el PRD insistimos en la necesidad de un diálogo auténtico, en no apurar las decisiones sino tomarlas con la importancia que la educación reviste para los mexicanos, en hacer que los dictámenes entregados por la Cámara de Diputados se conocieran con amplitud, se analizaran con cautela. La reforma constitucional fue un avance importante, pero a esa buena intención había que darle contenido y definiciones concretas, fijar plazos claros y dotarla de elementos innovadores pero también justos. Con el acuerdo “planchado en lo oscurito” entre el PRI y el PAN destacadamente, se pretendió que los senadores del PRD en unas cuantas horas conociéramos, analizáramos y votáramos cambios sumamente trascendentes; se pretendió que sobre las rodillas y prácticamente a “salto de mata”, en una sede improvisada, votáramos puntos torales para la educación nacional y para el magisterio, iniciativas en donde, por añadidura, eran ignorados los planteamientos de estos últimos.

En el colmo, en las reformas votadas la medianoche del jueves 22 de agosto se hacen múltiples referencias de lo que es o será la Ley General del Servicio Profesional Docente, y sin embargo esa ley, es hasta el momento una ley fantasma, pues nadie la ha visto, no existe.

* El autor es Senador por Chiapas y Secretario de la Comisión de Estudios Legislativos Primera.